La Historia de La Isla Bruma

Foro para la campaña de Warhammer Reforged: La Isla Bruma
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elmasmalo
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Re: La Historia de La Isla Bruma

Postby elmasmalo » Sun Sep 08, 2019 10:04 pm

TRASFONDO ORCO

Guldrak observo hinchado de ira como uno de sus destartalados barcos se hundía por los impactos de cañón que había recibido y como sus orcos y goblins se iban ahogando en el mar. La pequeña pero poderosa flota enana de Barak-Varr había interceptado su flota hace poco más de una hora y la batalla se estaba empezando a recrudecer conforme los barcos de ambas razas se acercaban al alcance de abordajes.
- VAAAAAMOZ ESTUPIDOZ!!!! Dizparaz el lanzapiedroz sobre los taponez!! ¡Y PREPARAOZ PARA ABORDARLOZ!!!! – Bramo Guldrak instigando a sus orcos a cumplir sus órdenes.
Los orcos siguieron disparando sus toscas flechas las cuales en su mayoría golpearon contra el metálico casco del barco enano. Cuando entonces dispararon una piedra enorme con la catapulta, la cual impacto contra una chimenea del barco destrozándola, pero sin causar graves daños al barco enano. Guldrak maldijo la puntería de sus orcos, pero se alegró al ver como su barco se alineaba con el enano y empezaban a tirar las cuerdas de abordaje.
Los orcos comenzaron a aullar mientras enarbolaban sus rebanadoras y hachas mientras los enanos se colocaban en posición formando un muro de escudos delante de sus arcabuceros y ballesteros que se aprestaban para descargar su mortífera munición contra los asaltantes pieles verdes.
- ¡CARGAD!!! MATADLOZ A TODOZ!!!
Los orcos saltaron y atravesaron las pasarelas de abordaje a la orden de su caudillo, cuando entonces los enanos dispararon con todo contra ellos, varios pieles verdes cayeron muertos al agua o sobre los barcos muertos, pero eso no detuvo el abordaje. Los orcos asaltaron el muro de escudos enano y lo atravesaron gracias a su peso en lo que desemboco en un combate cuerpo a cuerpo brutal.
Guldrak salto sobre el barco enano y de un primer golpe con su rebanadora destrozo a dos enanos que se apresuraron a enfrentarse a él. Entonces sintió una explosión de sangre y humo en su pecho que lo echo hacia atrás, Guldrak busco al que le había disparado contra el pecho y en el castillo de proa del barco enano diviso a un enano con unos anteojos que portaba un extraño arcabuz que humeaba y que se afanaba en recargar. Guldrak bramo de rabia y empujo a varios de sus orcos para que lo acompañasen a atacar el puente de mando del barco.
La batalla se recrudecía por momentos, pero a pesar de que los orcos parecía que se estaban imponiendo, los enanos estaban cañoneando el barco orco aprovechando el abordaje, de manera que estaba evitando que los orcos y goblins siguiesen llegando a su propio barco. Pero eso a Guldrak le daba igual, ahora solo quería decapitar al capitán enano que le había herido en el pecho con uno de sus palos de fuego.
Otro disparo del capitán destrozo la cabeza del orco que iba delante de Guldrak, este aprovecho para coger el cuerpo muerto del orco y ponerlo delante de el para protegerse si le disparaban de nuevo, cuando llegaron los orcos al puente de mando, fueron recibidos por unos rompehierros enanos que igualaron la contienda, Guldrak estampo el cuerpo inerte del orco contra un rompehierro el cual se cayó por la borda del enorme golpe. Guldrak propino un cabezazo al sargento rompehierro y lo derribo inconsciente contra el suelo para llegar contra el capitán enano. Este lo recibió con un hachazo que lo hirió en la pierna, pero que no evito que Guldrak estampase su rebanadora contra el escudo que el capitán enano había levantado para cubrirse.
El combate siguió durante unos minutos entre el caudillo y el capitán mientras enanos y orcos seguían destrozándose mutuamente, aunque ahora era los enanos los que parecía que estaban ganando, tras hundir el barco de Guldrak los artilleros se habían armado y había reforzado a los enanos, los cuales ahora superaban en número por mucho a los orcos.
Sin saber que ocurría a su alrededor Guldrak consiguió desarmar al capitán enano y le rebano la cabeza con su arma. Este bramo por su victoria, pero entonces se giró y se vio rodeado de una decena de rompehierros que habían acabado con los orcos que había llevado consigo al puente de mando. Guldrak mientras se lanzaba a por ellos no pudo evitar pensar lo buena idea que había sido reunir a su tribu y seguir a los ejércitos de todas las razas del mundo que parece que estaban subiéndose en barcos y movilizándose hacia alguna zona donde se iba a montar una buena gresca, sobre todo cuando llegasen el resto de tribus pieles verdes.
Tras la muerte del caudillo orco, la gran mayoría de orcos huyeron del barco lanzándose por la borda. Los enanos que quedaban vivos comenzaron a recoger los muertos de sus compañeros y a tirar los cadáveres orcos por la borda cuando un cuerno resonó en los oídos de los supervivientes….
El capitán de los Rompehierros ya recuperado se acercó a la barandilla junto al resto de enanos y comprobaron como una enorme flota compuesta de destartalados barcos de orcos se aproximaba hacia ellos y entonces todos los enanos ahí reunidos supieron que su fin se acercaba y rezaban porque los enanos que llegasen a la isla Bruma tuviesen mejor suerte.
El miedo es el camino hacia el lado oscuro, el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento, el sufrimiento al lado oscuro.

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elmasmalo
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Re: La Historia de La Isla Bruma

Postby elmasmalo » Sun Sep 08, 2019 10:04 pm

TRASFONDO SKAVEN

La ciudad bullía con la actividad propia de una madriguera skaven, miles de skavens corrian de lado a lado, atravesando túneles, transportando carretas o golpeando a esclavos de diversas razas para que corran hacia algún macabro destino. En Plagaskaven hacia tiempo que no había tanta actividad y es que hoy se reunia El Consejo de los Trece.
Diversos lideres del Consejo habían llegado a la ciudad y junto a ellos habían traído sus enormes sequitos y guardaespaldas. Lo que concurria en una vorágine de asesinatos e intentos de ascender en la jerarquía skaven por medio poco ortodoxos. Excepto los lideres del Consejo, esos sabían que no era el momento idóneo, los presagios eran extraños. Incluso los Videntes Grises, los mas cercanos de entre los skavens con su deidad La Rata Cornuda, estaban desconcentrados por las visiones y augurios que esta les proporcionaba.
Cuando todos llegaron a la sala, solo quedaron los señores de los Clanes Skavens. Todos sirvientes y esclavos se retiraron en cuanto el ultimo Señor entro en la sala. En ese momento 11 de los 12 Skavens de la sala se sentaron en sus correspondientes asientos, quedo de pie Lord Kritislik, Señor de la Videncia que comenzó a hablar:
- Bienvenidos todos si-si, vamos a comenzar esta reunión del consejo de los 13 por el tema principal que nos ha traí..
- ¡¡Y el ultimo que debatiremos hoy si lo que dice-dice Thanquol es verdad!! chillo Lord Kratch, Señor del Clan Rictus.
- ¡SILENCIO! Ese infame no merece ser escuchado, no dice mas que mentiras-mentiras. No se puede confiar en el, haría lo que fuera por un asiento en este consejo…. ESCUCHAD TODOS, La Gran Rata Cornuda nos a bendecido de nuevo con visiones claras tras meses de negarnoslas por los fracasos de los clanes a los que encargamos la victoria sobre las cosas-enanas.
Tras pronunciar esas palabras, se oyo un breve rumor debido a que fue el Vidente Gris el que decreto quienes serian los clanes que llevarían a cabo ese ataque, aunque ninguno se atrevio a acusar al ocupante del Primer Asiento del Consejo.
- Las visiones muestras una isla en medio del mar-mar, no la isla de las cosas-elfas… una isla nunca vista. En las visiones que tuve se puede ver a la Rata Cornuda encima de una montaña de cadáveres de cosas-humanas, cosas-elfas, cosas-verdes, cosas-malvadas, cosas-muertas. Y justo debajo de los cadáveres un enorme tesoro de piedra bruja.
Entre los miembros del consejo hubo algún gesto de asombro, carraspeos e incluso uno de ellos cambio de postura en la silla. Un fuerte aroma a almizcle se apodero de la habitación debido a la sobreexcitacion de alguno de ellos debido a la posibilidad de obtener enormes montones de piedra bruja.
- Lord Vrisk espero que tenga a bien prestar la flota de su clan para que podamos mandar el poderoso ejercito del Consejo al mando del gran-gran general Lord Paskrit y si todos los demás señor…
El alboroto que se produjo callo al Señor de la Videncia, Varios de los señores skaven gritaban o insultaban sin parar al oir las palabras de Kritislik, mientras Lord Burr el protector del Consejo de los Trece se levanto de la silla rápidamente derribando la misma y golpeando en la gruesa mesa de piedra con su maza de pinchos levantando chispas y esquirlas de piedra, ante lo cual todos callaron y volvieron a sentarse en sus asientos.
- El clan Escorbuto no prestara su poderosa flota para empresas de otros-otros, solo servirá para nuestros propios asuntos. Dijo Lord Vrisk con altanería.
- Si eso asi, el Clan Mors no entregara ni una sola de sus manadas de guerra para beneficio de los demás…. Comento Lord Gandwell.
- ¡BASTA! Los skavens marcharemos a esa isla, Aniquilaremos a cualquier cosa-cosa que se atreva a oponerse a nuestro poder, incluidos otros skavens. Dijo Kritislik elevando el tono de su chillona voz. Pero antes de que cualquiera de los otros skavens pudiese replicar volvió a hablar con un tono elevado.
- Y con esto concluye ya la reunión, los demás temas los trataremos después de concluir la campaña de conquista de esa isla. Todos-todos deben contribuir al gran plan del Consejo de los 13 con manadas y maquinas de guerra.
Todos los miembros del Consejo de los 13 se levantaron de sus asientos y comenzaron a salir de la estancia, aunque el Señor de la Videncia había hablado de un plan conjunto de todos los skavens cada uno de los señores pensaba en que seria el primero en llevar sus ejércitos a la isla desconocida y reclamarla para la Rata Cornuda y para ellos mismos……
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Re: La Historia de La Isla Bruma

Postby elmasmalo » Fri Jan 03, 2020 10:37 am

EL FINAL DEL CAMINO

Tras más de un mes batallando, todos los ejércitos están exhaustos, y ninguno siente que esté más cerca del final de lo que estaba cuando desembarcó en la extraña Isla. La magia que contiene la isla vuelve locos a los exploradores, y ya no saben si se dirigen al centro de la isla a una de sus costas. Es hora de hacer algo grande.

En el campamento de uno de los ejércitos bretonianos, la Duquesa Roja, en su gran carpa de batalla dialoga con sus comandantes.
- Caballeros, no conseguimos sacar nada de esta maldita isla. Por lo que nos informan los exploradores hay otros contingentes Bretonianos en la Isla, así como Enanos, Elfos y humanos... Debemos contactar con ellos para formar un gran ejército que conquiste de una vez por todas esta Isla. Una vez conquistada, ya veremos quien se queda con la reliquia que se supone que guarda el centro de la isla... Enviad emisarios ahora mismo en todas las direcciones, evitad orcos y otras fuerzas del mal, y parlamentar con nuestros posibles aliados. Partid ya.

Mientras tanto, en otro lugar de la isla, en el campamento erigido por las fuerzas de los Enanos del Caos, el Maestro Ingeniero Muwatasssi parlamenta con el hechicero Hapalla...
- Debemos ponernos en contacto con el resto de razas que ocupan la isla. En momentos adversos como este se imponen alianzas inverosímiles. Canaliza los vientos de la magia para mandar mensajes a nigromantes, muertos y demás escoria que puebla la Isla. Tenemos que aplastar a las fuerzas humanas y élficas que se han atrevido a pisar esta isla y marchar hacia el centro con un gran ejército. Más adelante ya impondremos nuestro superior poder a todos los demás y nos haremos con el poder que subyace en esta isla.

Hapalla tardó tan solo unas pocas horas en poner en contacto a todas las fuerzas del Caos y la Muerte desperdigadas por la Isla.
- Maestro Muwatasssi, ya he hablado con todos los emisarios oscuros... Ninguno quiere aliarse con nosotros, pero todos han detectado pequeños contingentes acercándose a un claro en la zona boscosa de la Isla, Parece que humanos, elfos y enanos se van a aliar entre ellos, asi que han decidido que nosotros debemos hacer lo mismo... Marchemos ahora si lo desea y destruyamos a nuestros enemigos.

La Duquesa roja se dirigía hacia el claro del bosque acordado con un pequeño séquito de sus mejores caballeros. En el claro ya esperaban un par de contingentes enanos y se acercaban más bretonianos. Cada uno de los pequeños ejércitos tomo posición al borde de los árboles. La Duquesa Roja decidió ser la primera en dar el paso de acercarse a los demás. Desmontó del caballo y se acercó andando al centro del claro, junto a su porta estandarte real. Al verla, las demás fuerzas hicieron lo mismo.
Las negociaciones fueron duras pero finalmente llegaron a un acuerdo. Marcharían juntos y en paz hacia el centro de la isla. Ya estaban dispersándose cuando, de repente, dos portales mágicos se materializaron de la nada en medio del claro. Todos desenfundaron sus armas y esperaron ver que salía de ellos.
Tras un eterno minuto, de uno de los portales salió lo que parecía un emisario imperial. Iba desarmado y con las manos en alto. Nada más salir, alzó la voz y declamó:
- Mi señor anoche recibió en sueños una orden del mismísimo Sigmar. Debía venir a esta isla atravesando este portal. Yo soy solo el primero de sus hombres, y vengo a deciros que marcharemos con toda la gente de bien que desee eliminar la oscuridad de esta isla.
- Es normal que una raza que pasa la mitad de su tiempo durmiendo reciba a sus dioses soñando.
La voz llegaba desde el otro portal. Un esbelto Elfo Silvano salía con paso grácil del mismo. No llevaba arco ni se le adivinaban otras armas.
- Nuestro bosque nos ha susurrado que los humanos necesitabais ayuda - continuó diciendo.- Asi que nos hemos encaminado a esta isla para despojarla de todo mal. Contad con nosotros en esta ocasión.
El miedo es el camino hacia el lado oscuro, el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento, el sufrimiento al lado oscuro.

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Re: La Historia de La Isla Bruma

Postby elmasmalo » Thu Jan 23, 2020 7:49 am

La guerra se había propagado por toda la Isla.
Enanos luchaban contra no muertos en un paraje caótico, la jungla se llenaba de gritos de bretonianos caídos, el desierto se llenaba de criaturas extrañas y caían hombres y bestias por igual.
Las dos alianzas se batían en todas partes, tratando de alcanzar el centro de la isla. El ejército de la Condesa Roja se enfrentaba cara a cara con la Grey Infernal de Warkagg, un gran Ogro Shaggot. La batalla había comenzado bien para la hueste bretoniana, pero poco a poco morían más hombres y las grandes bestias se cernían sobre la Condesa. En un alarde de caballerosidad, poco propia del Bardo, Enric Landázuri Izarduy, fiel a su condesa, se dirigió a ella.
- Oh, mi señora, debéis marchar ya hacia el centro de la isla, debemos llegar antes que estas bestias. Dejadme aquí a mí y llevaos solo vuestros caballeros más fieles.
- Querido bardo, sabes que si me marcho morirás.
- Pero será por una buena causa.
- Sea, pues, Enric, serás recordado en todas las historias de las generaciones venideras. Resiste ¡¡¡por la dama!!!
Dicho esto, la condesa abandonó su hueste, con tan solo 4 caballeros, sus más fieles seguidores. Tras casi una hora del más duro galope, la condesa llegó al templo.
La imagen que allí le esperaba era terrible. Cientos de cuerpos de orcos y elfos muertos, desparramados por todas partes, la sangre fluyendo de sus cuerpos y uniéndose en ríos marrones de fluidos e inmundicia.
Sin embargo, la entrada al templo estaba despejada, otro sacrificio por la causa, otra gesta élfica a recordar en los libros bretonianos.
Sin esperar más, la condesa se internó en el templo. Se encontró en un gran espacio vacío, rodeado de paredes lisas, sin ninguna decoración en ellas. Y en el centro de la sala, un altar, elevado sobre un pedestal en el que podrían permanecer de pie fácilmente 10 hombres.
La condesa se acercó con cautela. Subió al pedestal. Y pudo contemplar el objeto, aquel maldito y a la vez deseado objeto por el que tanta sangre se había derramado.
Sonrío salvajemente, y mientras se giraba, comenzó a hablar a sus hombres:
- Señores de Bretonia. Al fin he….
Las palabras se le congelaron en los labios. Un frío intenso el atravesaba el estómago. De repente, todo se había nublado. ¿Eran lagrimas lo que empañaban su visión? Parpadeó una sola vez, fuertemente y bajó la mirada. Una espada atravesaba su vientre. La espada de su propio bardo, Enric. Siguió el filo de la espada para ver quien la empuñaba. En aquella enorme mano, la espada más bien parecía una daga.
Se encontró mirando a los ojos a Warkagg. Así que sus hombres habían muerto. Miró alrededor. Sus 4 caballeros de confianza yacían despatarrados en el suelo con enormes heridas desmembrados…
Así que después de todo, esta era la manera en la que terminaría todo. La sonrisa salvaje que había lucido la Condesa, ahora estaba en la boca de Warkagg. Este observaba con delicia como la vida desaparecía poco a poco de esa humana.
Estaba eufórico, sus dioses del Caos estarían orgullosos de él. Se deshizo del cuerpo ya sin vida de la condesa, y con un paso decidido subió al pedestal.
Alargo la mano para coger la reliquia… ¿qué se oía? Alzo la vista al techo, a tiempo para ver cómo se empezaba a desintegrar. Fue a gritarles órdenes a sus siervos, pero ya era demasiado tarde. Morirían sepultados allí.
Como si se hubiera activado un botón, con la caída del templo toda la isla comenzó a colapsar. Enormes grietas se fueron formando desde el centro mismo del templo en todas direcciones. Las arenas de los desiertos comenzaron a hundirse, los volcanes súbitamente entraron en erupción, los árboles se marchitaron.
No duró mucho. La isla desapareció en cuestión de minutos, barriendo la poca vida que quedaba sobre ella. Al poco, solo fue un recuerdo, como un mal sueño en las mentes de los hombres, solo recordada y temida por el anillo formado por los barcos hundidos que algún día llegaron a la isla.

Este era el final de la Isla Bruma, nunca más se volvería a saber de ella.



¿O sí?
El miedo es el camino hacia el lado oscuro, el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento, el sufrimiento al lado oscuro.


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