Los Condenados de Lord Mordreck

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Carlos
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Los Condenados de Lord Mordreck

Postby Carlos » Mon Apr 16, 2012 6:30 pm

Mordrek miraba el profundo crater, vestigio del meteorito causante de la destrucción de Atalheim. La habían hecho suya, ni cazadores de brujas, ni mercenarios, ni malditas ratas, la ciudad pertenecía al Caos y a sus vástagos.

El Concilio Oscuro, le había hecho llamar. Eran los portavoces directos del Supremo Señor Oscuro, su palabra era la palabra de su amo, y todos temblaban ante su presencia. No obstante, Mordrek llevaba decenas de años sirviendo al Caos, había visto demasiados horrores en su depravada vida, y aquellos seres no le causaban ningún temor.

-Magister Mordrek, el Señor Oscuro te convoca para hacerte entrega de este pergamino. Otras bandas tienen objetos semejantes, deberás encontrarlas, destruirlas y tomar lo que pertece a nuestro Señor. Tu fracaso supondrá tu alma. Lleva a tus secuaces a las calles y toma lo que pertence al Caos.

-Sus palabras serán realidad hermanos.

Girando sobre si mismo, salió al exterior. Sus hombres le esperaban, mutantes, poseidos y degenerados humanos.

-Salimos de caza....

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Carlos
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Re: Los Condenados de Lord Mordreck

Postby Carlos » Wed May 02, 2012 8:33 pm

Enormes y negras puertas a Atalheim. Los Condenados habían llegado a la ruinosa entrada de la ciudad maldita. Durante varios días habían caminado por los oscuros bosques que rodeaban la ciudad, hasta alcanzar su destino. La misión del Consejo había sido clara, encontrar el resto de fragmentos y tráenoslos, lo que no sabían es que él tenía otro planes para aquel poderoso objeto, se lo cedería a su Señor Oscuro, pero sería él quién se lo entregara directamente, después de pisar a los miembros del oscuro Consejo.

Mordreck seguí perdido en sus pensamientos, cuando un poderoso rugido de El Príncipe Osrick lo saco de sus maquinaciones. A lo lejos, una banda de estupidos adoradores del falso Dios Sigmar avanzaba hacía el portón principal de la ciudad, deberían perecer para mayor gloria del Caos.

Algunos virotes pasaron cerca de Kaspar el Carnicero, que con una fuerza atronadora arremetió contra las sombras de donde procedían. Los gritos de terror de los hombres se mezclaban con los gruñidos de poseídos y mutantes, en poco tiempo los hombres del imperio huían corriendo, atemorizados por los engendros a los que se enfrentaban.

Uno de los campeones humanos había caído, Mordreck se acerco a él. Apenas podía moverse, pronunciando unas oscuras palabras arrancó el alma del desdichado, mientras este veía la condenación eterna con su último suspiro. Saciarse con las almas de los débiles ya no le producía placer, necesitaba algo más, almas nobles que realmente tuvieran valor, cosechar almas y buscar pergaminos, aquella ciudad le daría lo que buscaba.

Un viejo hombre bestia de nombre Un-cuerno, les había seguido desde lo bosques, sin duda atraído por el olor a Caos que su banda dejaba a su paso. Sería bienvenido para ocupar el puesto del alma oscura.

Ese Capitán del Imperio se había internado en las profundidades de la ciudad, lo seguirían, seguro que tenía algún fragmento en su poder, y además su alma sabría muy sabrosa....

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Carlos
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Re: Los Condenados de Lord Mordreck

Postby Carlos » Mon May 14, 2012 3:38 pm

UN POCO DE HISTORIA:
Aquel lugar le hacía sentir como en casa, enormes edificios derruidos por el cataclismo que sufrió la ciudad hacía décadas, una oscuridad casi total y una lluvia que parecía eterna caía sobre los escombros durante todo el día, y la noche.
Contemplando toda aquella devastación Lord Mordreck rememoró su pasado más remoto. Se había criado en Reiklan, con su padre caballero de la Orden de la Reiksguard, la afamada guardia real del mismísimo Emperador. Su madre había fallecido al darle a luz, durante un parto excesivamente largo, más de dos días que la habían agotado hasta la misma muerte, parecía como si el mundo no quisiese aceptarlo en su seno. Aquella desgracia lejos de causar odio del padre hacía su hijo, los había unido aún más.
Apenas veía a su padre, siempre estaba de servicio, pues los males que atacaban al Imperio eran permanentes, y tenía que estar constantemente viajando, no obstante cada minuto que pasaba junto a su padre, era para él, los mejores posibles, prestaba atención a todo lo que le contaba, sus historias de honor y valentía, de cómo los hermanos caballeros se ayudaban y protegían unos a otros, como una familia. Aquellas historias le llevaron a soñar llegar a ser un caballero como su padre, orgulloso y valiente.
Durante las ausencias paternas, se había criado con monjes sigmaritas, hasta la edad de 12 años, cuando entró a estudiar en el Colegio de los Hijos de Sigmar, una orden destinada a formar a futuros guerreros del Reik.
Su devoción por Sigmar, solo era superada por la que tenía hacía su padre. Pero todo aquello cambio en unos pocos días. Tras una de sus campañas, su padre volvió gravemente herido, durante una batalla había recibido el ataque directo de un hechicero del caos, que le había causado graves quemaduras. Ya en su hogar, Mordreck con ayuda de los sirvientes y cirujanos le había curado y atendido las quemaduras de la mejor forma posible. Pero las heridas no eran lo peor, el cuerpo del caballero empezó a cambiar de forma extraña, una enorme boca le estaba creciendo en su pecho, los sirvientes avisaron con urgencia a la propia Orden de la Reiksguard. Ante aquellos hechos, tomaron a su padre y lo condenaron por hereje, era un mutante del caos, una bestia corrompida que había servido como espía en su Orden durante años. Aquello era una falacia, Mordreck no podía creer lo que decían, estaba claro que aquella mutación la habían causado las heridas que sufrió en combate, lo dijo a los caballeros, pero nadie lo respaldo por miedo, el caballero fue ajusticiado ante la atenta mirada del joven Mordreck. Su cuerpo fue incinerado y el nombre de su familia marcado con la señal del traidor. El niño, pues solo contaba con 15 años, juró vengarse, no existía la justicia de Sigmar, ni el honor entre Caballeros, todo el Imperio estaba corrompido, desde la propia Iglesia, hasta los más bajos estratos, puesto que ninguno había ayudado a salvar a su padre.
Astuto, como siempre había sido, degolló a todos sus sirvientes mientras dormían, como castigo por no haber defendido la verdad de su padre.
Ellos los habían juzgado, seguidores del Caos les habían llamado, y eso es lo que sería, si el débil e injusto Sigmar no podía darle lo que ansiaba, acudiría a aquellos que realmente eran poderosos, los mismísimos Dioses del Caos.
Cogió un caballo y se dirigió rumbo al norte, a los Desiertos del Caos, donde con el transcurso de los años aprendería hechicería y se haría un hombre, antes de regresar y tomar su justa venganza.
Fue en la ciudad de Praag donde conoció al Príncipe Osrik. Este noble había luchado en las tierras del caos con los soldados de los Zares Kislevitas, ganándose una gran reputación como espadachín. De gran porte y diestro majeo de la espada, se había convertido en un verdadero Don Juan en la corte Kislevita, se decía que hasta la mismísima Zarina había disfrutado de sus portentos. Pero la maldición del caos le alcanzó. En sus amoríos no tuvo el buen ojo de no juntarse con determinadas mujeres casadas, y al yacer junto a la esposa del hechicero del Zar, este lo maldijo, haciendo que un engendro demoníaco lo poseyera y transformando su anteriormente hermoso cuerpo en una aberración del caos. Lo acusaron de mutación y alianza con el Caos, y cuando iba a ser quemado vivo, Mordreck lo liberó con uno de sus hechizos y huyeron de Praag para internarse en el Imperio. Desde aquél momento, el trastornado Osrik juró lealtad eterna a su nuevo Lord, iría donde este fuera y lo protegería con su propia vida.
Juntos avanzaron por los oscuros bosques del Imperio, conocieron a más mutantes y poco a poco se fueron transformando en una pequeño ejército del Caos. Asaltaron Caravanas de Mercaderes e incluso posadas, amasando una pequeña fortuna. Cuando se creía suficientemente poderoso, se dirigió a cumplir su objetivo. La muerte de aquellos caballeros que habían traicionado a su padre. Uno a uno los fue aniquilando, aprovechando la avanzada edad de los mismos, los atrajo a recónditos lugares donde los torturaba hasta su destino final, condenar su alma a los Dioses del Caos.
Las acciones de Mordreck no pasaron desapercibidas, y finalmente un ejército fue enviado a detenerlo. Sus tropas eran poderosas, pero no estaban ordenadas, creyendo que podría vencer hizo frente al ejército enviado en su búsqueda, pero poco pudieron hacer contra tropas tan bien pertrechadas y formadas. Sus lacayos se esparcieron por los bosques y solo unos pocos le permanecieron fieles.
Ante aquél giro de los acontecimientos, se dirigieron al sur, hacía la nueva ciudad del Caos, donde cientos de mutantes se aventuraban para servir al nuevo líder del Caos, el llamado Señor Oscuro.
Al llegar a la ciudad se unió al resto de servidores del Caos, su nombre no era desconocido y se le dio el título de Magister así como el mando de una pequeña banda de mutantes y poseídos.
Solo el bueno de Osrik le seguía desde el principio, fiel a su pacto sellado a fuego. Juntos se hicieron un gran renombre en aquella devastada tierra de Atalheim, hasta que el Consejo les hizo llamar para cumplir con una misión encomendada por el mismísimo Señor Oscuro…

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Re: Los Condenados de Lord Mordreck

Postby Carlos » Thu May 17, 2012 7:57 pm

Los Cazadores de Brujas!, aquellos piojosos servidores del falso Dios, eran los seres que más odiaba, Mordreck los miró en la distancia, apenas se distinguia una pequeña silueta bajo la incesante lluvia.

Cuando habían partido por la mañana, jamás pensó que tuvieran tanta suerte de encontrar a unos enemigos con tanta rapidez. Áquel mendigo que habían desollado vivo como sacrificio al Señor Oscuro, les había contado antes de morir que en aquella zona de la ciudad quedaban en pie varias armerias repletas de armas y armaduras deseando ser saqueadas. A los suyos poco le importaban las armas o armaduras, pero sabían que si eran pacientes algún explorador pasaría cerca y entonces los atacarían. Su Dios necesitaba almas y ellos se la facilitarían.

Todos sus lacayos cargaron, una enorme manada de perros les salió al combate pero con una brutalidad desproporcionada fueron hechos pedazos. La sangre se mezclaba con el agua, mientras más cazadores de brujas se unían a la refriega. Kaspar el Carnicero sediento de sangre se lanzo en solitario contra un buen grupo de ellos, con sus poderosos ataques derribo a varios, pero el lider de los cazadores tras un ataque lleno de pura furia lo arrojó al vacio, golpeandose con el empedrado y quedando su cuerpo maltrecho en el suelo. Aquellos humanos eran muchos y no parecían tener intención de retroceder, Mordreck se lanzó al combate impulsado por sus alas demoníacas, pero en el frenesí de la lucha el capitan de los cazadores le disparó, alcanzándole en el pecho y haciéndole caer al suelo, parecía como si el tiempo se ralentizará, era capaz de ver como el resto de los cazadores al ver caer al Magister de los Poseidos cargaban con renovados esfuerzos para acabar con el resto de la banda. El capitán alzo su espada dispuesto a decapitar a Mordreck, todo iba a acabar...., con un rugido ensordecedor, el Principe Osrick cargo como un demonio salido del mísmisimo Averno, con su garra derribó al capitán de los cazadores antes de que diera el golpe de gracia y fuera de todo control al ver a Mordreck caído acabo con los humanos que tenía cerca.

Los cazadores huyeron con gran rápidez, temblando en sus corazones ante tal demostración de fuerza.

Mordreck miró a los ojos al Capitán de los cazadores de brujas mientras sus hombres lo arrastraban lejos de la refriega. "Bastardo, pagarás con tu alma por la ofensa sufrida".....

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Re: Los Condenados de Lord Mordreck

Postby Carlos » Wed May 23, 2012 11:13 am

EL POZO:

El pozo parecía infinito, la oscuridad eterna, aquél era el lugar donde yacía el Señor Oscuro. Mordreck, se había arrastrado hasta allí para orar a su amo, herido como estaba tras la lucha contra los Cazadores de Brujas.

Arrodillándose ante El Pozo le había hablado de sus sueños de destrucción, de cómo se haría con la totalidad de los fragmentos del manuscrito , obtendría el poder en su nombre, y derrocaría a los seguidores del falso Dios. El silencio fue la única respuesta que recibió de la impenetrable oscuridad. Solo impulsado por su puro odio hacía todo lo que representaba al Imperio, se lanzo al Pozo, si era digno volvería glorificado, si por el contrario el Señor Oscuro lo consideraba un siervo más, consumiría su alma para su mayor deleite…

La oscuridad era todo lo que Mordreck percibía, sintió con una enorme garra rasgaba su alma, causándole un dolor como nunca antes había sentido. El juicio se estaba produciendo. Cada vez la presión era mayo, parecía como si su alma y cuerpo se partieran en dos, podría ser que aquel al que había servido con fervorosa fidelidad ahora le arrebatara la vida como sino valiera nada?...y entonces despertó. Junto al pozo con su cuerpo totalmente curado y fortalecido por el poder del caos. Su carne, antes blanda y débil, había sido sustituida por una negra armadura que exudaba maldad.

Lo había conseguido, ahora con la bendición de su siniestro Amo, nada podría pararle. Encontaría los fragmentos perdidos y daría muerte a todas las bandas de Mordheim.

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Re: Los Condenados de Lord Mordreck

Postby Carlos » Thu Jun 14, 2012 3:34 pm

ASALTO A LA UNIVERSIDAD

Kaspar el Carnicero, seguía tumbado sobre las losas de la antigua librería donde se encontraban reunidos Los Condenados. Mordreck le había administrado una fuerte dosis de piedra bruja para que sus resquebrajados huesos volvieran a fundirse. Esto les había dejado sin casi provisiones de aquel mineral, y tendrían que salir a buscar más.
Después de lo acontecido en el Pozo, su mente parecía más clara. Los manuscritos era lo que más necesitaban. Sin lugar a dudas la inmensa Universidad de Atalheim debería contener algún conocimiento respecto al pedazo de manuscrito que le había entregado el Consejo.
Tendrían que dejar al poseído Kaspar, todavía no podía ni incorporarse, pero seguro que con la pequeña partida de hombres bestia que se les había unido, no tendrían problemas si se encontraban una nueva banda de enemigos…
Hans Mediometro vino corriendo hacía Mordreck.
-Ooooo gran Lord, una banda de mercenarios se encuentran en los alrededores de la Universidad, traen consigo a una mala bestia, parece un ogro, si, y un luchador del pozo.
-¿Tiene arcos?-Pregunto Mordreck.
-Muchos amo. Tienen con ellos a varios de esos enanos haflings.
Estúpido, posiblemente fueran más altos que Hans Mediometro, pero aquél mutante creía tener la altura de un gigante.
Aquellos humanos se aliaban con cualquier criatura con tal de obtener oro, que simples eran. Aprovecharían las sombras del atardecer para situarse cerca, y lanzaría a sus criaturas sobre los enemigos, sin piedad alguna.
La orden era clara, derivar al Ogro y abalanzarse sobre el resto de enemigos hasta masacrarlos.
Con un poderoso rugido, El Príncipe Osric cargó contra el enorme ogro, que girándose lentamente solo pudo apreciar como la enorme garra le atravesaba limpiamente el pecho.
No obstante aquellos humanos no eran de los que salían corriendo ante la perspectiva de una buena lucha. Hombres armados con mazas y espadas cargaron contra Los Condenados.
Eran buenos luchadores, pero Mordreck sabía que serían vencidos antes de comenzar. El Líder de los hombres tumbó a uno de los Gors que les acompañaban, mientras otro de sus secuaces descargaba su pistola en la cabeza de otro. Parecía que podrían hacer frente a la carga de los hijos del caos, pero siempre cambiaba cuando Osric entraba en frenesí. Viendo a los nuevos enemigos, cargo contra ellos de forma enloquecida. Era puro Caos. Con una garra golpeó en el rostro a un mercenario, con la otra atravesó al siguiente, y finalmente llegó hasta el Líder, que armándose de valor, hizo frente a la criatura.
Osric atacó, el hombre lo esquivó agachándose y aprovechando para hundir su frio acero en el abdomen del enorme poseído. Pero aquello solo sirvió para enfurecer aún más a la criatura, que atrapando a su oponente con sus tentáculos le golpeo con su duro cráneo. El líder quedo conmocionado, Osric lo soltó al recibir la carga del luchador del pozo, y varios de los hombres del imperio arrastraron a su líder fuera de su alcance.
Los Averlandeses tuvieron demasiado, y salieron huyendo.
Mordreck, limpiaba su espada después de atravesar a un pobre desgraciado. Podredumbre Jack llegó corriendo, bueno… arrastrándose rápidamente.
-Mi Lorz, mig…e, log gue encontagó.
El poco agraciado mututante le acerco un trozo de papel ajado y apenas legible.
Otro fragmento….. Mordreck sonrio….


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